Como dije, salí a la calle. Es la primera vez que cumplo una promesa hecha a mí misma. Es la primera vez que obedezco. A partir de ahora voy a intentar hacerlo siempre.
Lo primero que hice fue entrar a una cafetería nueva ( y por lo tanto desconocida) donde me pedí un chocolate con churros. El calor del chocolate me hizo sentir a gusto, una sensación de tranquilidad me invadió y simplemente rocé la felicidad más absoluta. Es curioso que una simple taza de chocolate caliente pueda animar de esta forma.
Una vez que tuve el estómago lleno me dirigí a la librería de segunda mano más cercana dispuesta a comprarme una docena de novelas con las que volver a empezar mi vida. Cosas de la vida, había olvidado hasta mi vena lectora, ¡increíble! Elegí novelas de amor con historias de finales felices. Creo que es la forma más positiva de volver a empezar. Leyendo cosas tristes sólo conseguiría entristecerme aún más y compadecerme de mí misma. Una vez que tuve los libros en la bolsa de plástico que me dio el librero me dirigí a una tienda de ropa porque para la nueva vida es necesario un vestuario nuevo. Me compré tres vaqueros, seis camisetas de colores chillones (evité el negro y el gris a toda costa) y varias sombras de ojos porque a partir de hoy también voy a pintarme. Quiero parecer (ser, en un futuro) una persona totalmente nueva.
Espero que sea posible...
Lo primero que hice fue entrar a una cafetería nueva ( y por lo tanto desconocida) donde me pedí un chocolate con churros. El calor del chocolate me hizo sentir a gusto, una sensación de tranquilidad me invadió y simplemente rocé la felicidad más absoluta. Es curioso que una simple taza de chocolate caliente pueda animar de esta forma.
Una vez que tuve el estómago lleno me dirigí a la librería de segunda mano más cercana dispuesta a comprarme una docena de novelas con las que volver a empezar mi vida. Cosas de la vida, había olvidado hasta mi vena lectora, ¡increíble! Elegí novelas de amor con historias de finales felices. Creo que es la forma más positiva de volver a empezar. Leyendo cosas tristes sólo conseguiría entristecerme aún más y compadecerme de mí misma. Una vez que tuve los libros en la bolsa de plástico que me dio el librero me dirigí a una tienda de ropa porque para la nueva vida es necesario un vestuario nuevo. Me compré tres vaqueros, seis camisetas de colores chillones (evité el negro y el gris a toda costa) y varias sombras de ojos porque a partir de hoy también voy a pintarme. Quiero parecer (ser, en un futuro) una persona totalmente nueva.
Espero que sea posible...