Mostrando entradas con la etiqueta Historia en curso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia en curso. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de julio de 2008

Historia en curso (3ª parte)

Como dije, salí a la calle. Es la primera vez que cumplo una promesa hecha a mí misma. Es la primera vez que obedezco. A partir de ahora voy a intentar hacerlo siempre.
Lo primero que hice fue entrar a una cafetería nueva ( y por lo tanto desconocida) donde me pedí un chocolate con churros. El calor del chocolate me hizo sentir a gusto, una sensación de tranquilidad me invadió y simplemente rocé la felicidad más absoluta. Es curioso que una simple taza de chocolate caliente pueda animar de esta forma.
Una vez que tuve el estómago lleno me dirigí a la librería de segunda mano más cercana dispuesta a comprarme una docena de novelas con las que volver a empezar mi vida. Cosas de la vida, había olvidado hasta mi vena lectora, ¡increíble! Elegí novelas de amor con historias de finales felices. Creo que es la forma más positiva de volver a empezar. Leyendo cosas tristes sólo conseguiría entristecerme aún más y compadecerme de mí misma. Una vez que tuve los libros en la bolsa de plástico que me dio el librero me dirigí a una tienda de ropa porque para la nueva vida es necesario un vestuario nuevo. Me compré tres vaqueros, seis camisetas de colores chillones (evité el negro y el gris a toda costa) y varias sombras de ojos porque a partir de hoy también voy a pintarme. Quiero parecer (ser, en un futuro) una persona totalmente nueva.
Espero que sea posible...

miércoles, 9 de julio de 2008

Historia en curso (2ª parte)

No sé como agradecerle todo lo que está haciendo por mi. Viene todas las mañanas a verme y me ayuda a levantarme, ducharme y desayunar. Parezco un bebé del que hay que estar pendiente a todas horas. No sé cuánto tiempo será capaz de aguantarme. Porque yo soy una histérica. Sí, diagnosticada. La verdad es que se porta muy bien y no se le puede reprochar nada. Simplemente me pregunto a qué se debe. Es extraño que ella sea la única que esté dispuesta a apoyarme, a ayudarme a volver a la vida.
Desde que tuve aquel accidente nada ha vuelto a ser igual. Me encerré en mi misma de tal forma que no permití que nadie siquiera se acercara. Supongo que me equivoqué. Otra vez de tantas. Ya sé que ahora tengo la oportunidad de rectificar, de volver a empezar una vida nueva. Pero no me encuentro con fuerzas. Cada hora que pasa siento que me queda una hora menos de vida y que la muerte me acecha de cerca. Es una sensación muy angustiosa. Quisiera ser fuerte y superar este bache pero soy incapaz de ponerme manos a la obra. Menos mal que está aquí Sara para ayudarme.
No sé si lo hace por pena o por otra razón pero he de estarle agradecida. Simplemente tenerla cerca hace que piense que no todo está perdido, que una recuperación es posible.
He decidido que mañana voy a salir a la calle. Sí, voy a hacerlo, voy a salir a la calle.

martes, 24 de junio de 2008

Historia en curso (1ª parte)

Sabía que me equivocaba, que me arrepentiría pero estaba decidida a hacerlo. No había marcha atrás. Intentaron disuadirme por todos los medios posibles pero no lo consiguieron.
Quería una nueva vida lejos de todo lo que me había hecho sufrir. Pensaba, tonta de mí, que escapar de los problemas los hacía desaparecer. ¡Qué ilusa fui!
Cuando me vi en el espejo compendí que la huida no era la solución, que debía afrontar la realidad con todas las consecuencias que pudiera haber. No sé qué ocurrió dentro de mi que me hizo reaccionar. ¿El problema? Era tarde, demasiado tarde. Ya no tenía a quien acudir, había huido de mis amigos, de mi familia. Tenía lo que merecía: la soledad.
Supongo que, casualidades de la vida, se me apareció la persona que menos esperaba en aquellos momentos: mi cuñada. La verdad es que no me tomé nada bien que mi hermano empezara a salir con ella. La veía tan sueprficial, tan de plástico. No la soportaba, vamos. Pero en ese momento tan crítico apareció de repente tendiéndome la mano.
Continuará (...)