Al llegar al trabajo se sintió extraña. Aunque veía a todos sus compañeros y los reconocía se sentía muy lejos de ellos; como si estuviera en otra dimensión. Los saludaba con un leve movimiento con la cabeza y pasaba de largo sin sentir siquiera la necesidad de preguntarles qué tal estaban esa mañana. Cuando llegó a su mesa encendió el ordenador y cuál no sería su sorpresa al ver en la pantalla un mensaje escrito en rojo sobre un fondo negro. "Aún no me conoces, pero no tardarás en hacerlo". Su corazón le dio un vuelco. ¿Quién había accedido a su ordenador para dejarle ese mensaje tan extraño? No tenía nada claro; definitivamente, esa mañana, se había levantado con el pie izquierdo y el día prometía... Se estiró sin a penas moverse de la silla y empezó a trabajar pensando que así conseguiría no pensar en aquella frase.
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Puesto ya un pie en el estribo. La España que casi nunca ha podido ser
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La primera vez que vine por estas tierras fue con mi padre, en los años
setenta, en la cabina de un Pegaso recién comprado por la empresa para la
que...
Hace 1 semana
3 comentarios:
mmmm un admirador secreto jijiji
besotes
Uhmmm, qué intriga... Cuenta más!
Saluditos,
Sara.
jo! una novela por entregas!
Pero si yo soy de los que me leo los libros de un tirón, sin dormir!
Venga, venga ¡cuenta más y rapido!
Un abrazo,
Esteban
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